Si has tenido la oportunidad de leer las dos publicaciones anteriores acerca de los mitos y falsedades del pensamiento positivo y el optimismo, con seguridad ya tienes una muy buena idea de lo contraproducente que puede ser tener actitudes de este estilo en momentos y contextos inapropiados.

Si no has podido leer los dos artículos previos, a continuación te resumiré lo más importante. Estos son los errores del optimismo que hemos identificado hasta ahora:

6 aspectos peligrosos del optimismo
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En esta ocasión abordaremos 3 desventajas más:

7. El pensamiento positivo puede generar ilusiones de control y descontrol desajustadas de la realidad.
8. El pensamiento positivo puede impedir hacer planificaciones efectivas.
9. El pensamiento positivo no ataca las causas de tus problemas.



Los errores fundamentales de ser una persona demasiado optimista: Tercera Parte


Error 7: El optimismo puro genera la ilusión de descontrol


Si planteas siempre que las cosas van a salir bien y que todo pasa por una buena razón, eventualmente terminarás creyendo en que no importa lo que hagas, las cosas terminarán muy bien. Es decir, generas la ilusión de que a pesar de que te equivoques, tomes malas decisiones y pasen cosas horribles, todo va a estar bien. Desde esta perspectiva, todo tiene un sentido y detrás de todo lo que te sucede, especialmente lo malo, hay un significado o una razón, incluso un destino.

Esto le envía un mensaje muy delicado a tu mente: "No tengo el control de lo que sucede, pero no debo preocuparme porque todo va a salir según lo esperado".

Yo puedo. Yo sigo. Yo trato. Yo intento. Yo quiero. Yo espero. Yo debo. Yo paso. Yo olvido. ¿Yo qué? Yolo Yom Yom YomEn otras palabras, si un sencillo cambio en la forma de percibir el futuro lo hace mejor, no importa si realmente se cambian las condiciones que puedan generar un mejor futuro. Si sientes y piensas de forma optimista y eso te asegura que las cosas salgan bien, no te importará trabajar en lo que realmente hace que las cosas salgan bien.

La advertencia es que el pensamiento positivo no puede usarse en aislamiento. Si dependes únicamente de tus expectativas y el poder de tu mente, puedes paralizarte y quedarte sin hacer nada. Si fantaseas y sueñas acerca de las buenas cosas que pueden suceder en tu vida, pero no te esfuerzas para alcanzarlas, te vas a sentir peor cuando no logres nada.

La actitud es importante, pero no es lo único que determina el éxito. No todo es cuestión de actitud.

Si refuerzas permanentemente esta forma de pensar, eventualmente creerás que eres ligeramente menos responsable por lo que te pasa y que el nivel de control que tienes en tu vida es menor; lo cual puede llevarte a esforzarte menos, a demandar menos de ti mismo y a ser más laxo contigo mismo; puesto que "no importa lo que pase, las cosas van a resultar de la mejor manera".

Cuando las cosas no resultan de la mejor manera, te seguirás esforzando por mantener una actitud positiva y tal vez el golpe sea más fuerte de lo que esperabas en un principio, porque pensabas que no iba a doler tanto.

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Por otro lado, puede generarse el efecto contrario, que consiste en pensar que lo tienes todo bajo control, ya que le vendes la idea a tu mente de que los retos y desafíos que tienes por delante los superarás y podrás salir victorioso, aunque no sea así. El pensamiento positivo te puede hacer pensar que eres más capacitado y tienes más recursos de los que realmente posees, y asimismo puede generarte la ilusión de que tienes muchas cosas bajo control, cuando realmente no es así.

Error 8: El optimismo puro genera sesgos de planificación


Expectativa VS. Realidad: Planifica tu díaSi debes planear un proyecto, llevar a cabo una tarea o adelantar un trabajo, el optimismo crudo, como me gusta llamarlo, puede jugarte una mala pasada.

Existen estudios que demuestran que las personas tienen la tendencia a subestimar el nivel de esfuerzo o tiempo requerido para una labor dada, especialmente si la persona es demasiado optimista.

Seguramente te ha pasado que piensas que te tardarás 10 minutos en terminar una tarea y al realizarla notaste que te tomó 3 veces más; o pensabas que conquistar a una chica o realizar el trabajo final de una asignatura en el colegio o en la universidad iba a ser algo sencillo, pero luego caíste en la cuenta de que estabas siendo demasiado optimista y no contemplaste todas las barreras y obstáculos de tu camino, lo cual te pudo generar más estrés, frustración y desesperación.

Concentrarse únicamente en las emociones positivas puede hacer que las emociones
negativas emerjan después con más intensidad. En este sentido, esperar lo mejor te impide prepararte para lo peor

El optimismo radical puede hacerte infravalorar el tiempo y el esfuerzo que necesitas invertir en algo concreto y te puede cegar frente a los problemas que se pueden presentar o a los recursos que debes poner en marcha para completar un trabajo.

En conclusión, el optimismo puede hacer que obvies algunos pasos en la planeación o que no los consideres tan importantes, como contrastar la realidad con tu objetivo o idear soluciones para los posibles obstáculos que se interponen en la consecución del mismo.

Error 9: El optimismo puro no te sirve para solucionar tus problemas más complicados


A pesar de que pienses siempre en lo mejor y trates de ver siempre el lado positivo de las cosas, esta actitud no aporta nada sustancial para solucionar tus problemas a largo plazo.

¿Qué hay debajo de la máscara?Por ejemplo, el optimismo puede llevarte a ignorar síntomas importantes que te indican que debes prestar más atención a ciertas cosas negativas que estás viviendo. Si te molestas fácilmente con tu jefe, tal vez la solución no sea encontrar sus puntos positivos y centrarte en ellos, sino analizar por qué te irritas tan fácilmente con tu jefe, eso qué dice de ti, y por qué te resulta tan difícil tolerarlo.

Tal vez descubras que tu jefe se parece mucho a tu pareja, con la que actualmente estás discutiendo, o quizá caigas en la cuenta que lo estás juzgando apresuradamente por comentarios que oíste de otras personas.

    El pensamiento positivo jamás te permitirá ir al         fondo de tus dificultades mentales y emocionales,    pues simplemente te dicta que cambies de actitud.

Para brindarte otro ejemplo, si estás pasando por un período de bajo estado de ánimo o incluso depresión, pensar positivamente no eliminará estos síntomas, sino que los atenuará y hará que olvides sus verdaderas causas por un momento.

En otras palabras, el pensamiento optimista puede usarse como paliativo, pero a largo plazo no ayuda significativamente a resolver las dificultades psicológicas por las que estás pasando.


5 preguntas que te harán cuestionar el optimismo


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