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Hoy vuelvo a mi estilo confrontativo para reflexionar un poco acerca de aquellas excusas que estás usando para negarte el cambio y para combatir esas formas de pensamiento que están limitando tu transformación. Voy a confrontar tus creencias, tu pensamiento mágico, tus pensamientos ilusos y llenos de sueños sin soporte con el fin de hacerte despertar y pasar a otro plano.

Como lo hice en la anterior publicación, debo advertirte que la confrontación es sesgada y arbitraria. Es injusta y condena sin entender. Puede verse como una falta de respeto y exagera constantemente. La confrontación juzga y penaliza. En otras palabras, la confrontación es marcadamente negativa y está diseñada para hacerte sentir mal. Lo que quiero lograr es que ese malestar que vas a sentir sea tan intenso y tan claro que deje de ser algo que escondes o ignoras, y que realmente hagas algo efectivo por eliminar la fuente de ese malestar.

Seguramente, muchas cosas que estoy a punto de decirte no te sorprenderán. Estoy seguro que son barreras, pretextos y justificaciones que conoces muy bien y con las que estás familiarizado. La confrontación por si sola no te ayuda a cambiar, pero te altera emocional y mentalmente para que decidas hacer algo, para que seas consciente de tus excusas.

Las publicaciones no cambiarán y el blog no apunta a este tipo de contenido. Este artículo es otra excepción necesaria que tiene como objetivo ampliar tu visión y tu forma de pensar, y mirar desde otro punto de vista el proceso de cambio.

Por favor, lee con precaución y procura que sea en un momento donde no te sientas particularmente mal. Este artículo puede tener contenido que no quieras ver y que puede ofenderte. Si estás atravesando por un momento muy difícil en tu vida, únicamente lee los parráfos completos resaltados en negrita.



¿Te lamentas porque no has logrado cumplir tus metas? 
¿Estás cansado de intentarlo una y otra vez? 
¿Sigues paralizado por la pereza, la inacción, el miedo? 
¿Quieres cambiar pero no has dado el primer paso?

¡Para de sentir y actúa!
¡Para de pensar y actúa!
¡Para de hablar y actúa!

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Fin Anuncios

Seguramente te centras tanto en las trivialidades de tu vida diaria que sientes que no puedes salir de allí. Piensas una y otra vez las mismas cosas y no paras de pensar hasta "resolver" tus pensamientos o darles una conclusión satisfactoria. Repasas los detalles de tu día y te arrepientes repetidamente porque no hiciste lo que realmente querías hacer. Recuerdas minuciosamente tus errores y te condenas por lo inadecuado, tonto, perezoso o lento que eres.

No te rindas


Nada digno de admiración se ha logrado sólo con pensar, hay que moverse, hay que levantarse del sofá, hay que levantarse de la cama. Deja de vivir en el pasado, que la depresión es la que vive allí. Deja de alimentar tus demonios con recriminaciones sobre tus propios errores y tu falta de carácter.
"Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar".
Viktor Frankl

Te recriminas a ti mismo por las cosas que no estás haciendo bien. Piensas que eres un fracaso, que tu vida no tiene sentido o que no vale nada. Haces una lista mental de todas tus defectos y carencias. Si llega a suceder algo bueno, piensas que es suerte, coincidencia o simplemente un hecho aislado en tu vida.

Minimizas los aciertos y las cosas que haces bien las olvidas rápidamente o las atesoras con apego pensando que son pequeñas excepciones en tu vida. Sientes que no te mereces las cosas buenas que te pasan y que eres el único culpable de todo.


Sólo eres un fracaso cuando dejas de actuar, cuando dejas de moverte. No dejes de moverte, de seguir adelante, de transformarte. Jamás vas a ser perfecto y desear que seas alguien mejor no hará que suceda. Tienes que convertirte en esa persona. Tienes que hacer cosas, así eliminas las excusas. Reconoce que eres imperfecto, mediocre y lleno de defectos. 

Después, trabaja. Trabaja para cambiar eso. No te limites por las cosas que no puedes hacer. Comienza por aquellas que sí puedes hacer.

El futuro depende de lo que hagamos en el presente.
Mahatma Ghandi

Esperas que mágicamente tu vida cambie radicalmente, que te sucedan buenas cosas únicamente por el hecho de desearlas. Esperas que algo o alguien transforme tu vida, incluso tu forma de ser. Eres un iluso, una persona que sueña pero que no hace nada por hacer realidad esas fantasías. Sin duda te conformas con poco.

Deseas y suspiras con añoranza aunque en el fondo sabes que nada de lo que anhelas sucederá de la forma como te lo imaginas; pero aún conservas la esperanza hasta que el dolor se hace insoportable.

Haz lo que tengas que hacer, hazlo de la mejor manera, hazlo de manera tal que no te arrepientas de no haberlo dado todo. Sé consciente de cuáles cosas están en tu control y cuáles no: No puedes controlar tu crianza, tu familia, tu comunidad, tu país, tu cultura, tu configuración genética. No te malgastes deseando ser distinto. Comienza por aceptar quien eres y luego mejora eso. 

Frases para cambiar


Nadie va a transformar tu vida por ti. Nadie va a trabajar por ti. Nadie conoce tu dolor ni tu sufrimiento y a nadie le importa realmente. Puedes mostrarles tus dolores o puedes mostrarles lo que eres capaz de hacer con todo ese dolor: ¡Transforma ese dolor en energía, en firmeza, en una determinación imparable, en un impulso que no se detiene ante nada!

Si supieras la cantidad de trabajo que hay en ello, no lo llamarías genio.
Miguel Ángel.

Te ahogas en la decepción pero luego revives para seguir esperando que suceda algo que te haga diferente. Tan sólo quieres una oportunidad, un evento o una persona que lo cambie todo, pero en el fondo sabes que no estarías preparado para aprovechar esa oportunidad, porque has desgastado tu tiempo en tu mente, en tus emociones. Te complicas internamente hasta quedar paralizado. Te dejas absorber por el miedo hasta ser incapaz de mover un sólo músculo, de decir una sola palabra.

A veces un pequeño movimiento o unas palabras son capaces de liberarnos del miedo, erradicándolo con la simple acción, pero en cada ocasión dejas que el miedo te supere. No estás dispuesto a sacrificar nada. De ahí viene el miedo, no quieres arriesgarte aunque prácticamente no tienes nada que perder.

Tienes que crear tus oportunidades. Tienes que aprender que para salir de ese abismo donde te encuentras vas a tener que hacer cosas que no te gustan, que te incomodan, que representan un sacrificio. Como lo he dicho anteriormente, no puedes esperar a que se te abran las puertas, ¡tienes que fabricar las puertas! 

Tienes que estar dispuesto a perder, a fallar, a tener que comenzar de cero una vez más. ¿Cuántos logran el éxito en el primer intento? ¿Crees que la vida va a ser tan fácil para ti que simplemente tengas que desear algo, intentarlo una vez y conseguirlo?

Todavía estoy aprendiendo.
Miguel Ángel.

Eres consciente de que estás perdiendo tiempo que nunca recuperarás. Aunque es inevitable para ti imaginar qué harías si pudieras devolver el tiempo, si pudieras tomar otras decisiones, hacer otras cosas.

Quieres ser alguien distinto y sabes que puedes conseguirlo, pero estás ausente de ti mismo. No estás dispuesto a luchar con esos demonios cambiando tus rutinas, tus hábitos, tu forma de pensar. No estás dispuesto a sacrificar tu comodidad, no estás dispuesto a sufrir un poco más aunque piensas que ya sería insoportable ser capaz de sufrir otro poco.

Las pocas energías emocionales, físicas y mentales las malgastas con quejas. Te limitas a quejarte y tienes una excelente memoria para todo lo malo que acontece en tu vida. En ocasiones, sencillamente, tienes una memoria excelente para un exceso de nimiedades y cosas absurdas en tu vida.

Te preocupas en exceso por cosas que nunca sucederán y atesoras el pasado como si ya se hubieran agotado las experiencias positivas de tu vida.


El pasado sólo está en tu mente. Los errores quedaron en tu mente. Te queda el presente para construir algo mejor. Puedes dedicar horas y horas culpando a todo el mundo, lanzando gritos al cielo y reclamando por lo injusta que es tu vida. Puedes encerrarte en tu habitación y golpear las paredes o puedes comenzar a hacer algo por alejarte de todo lo que te está paralizando. Puedes pasar días enteros creando excusas, justificando todo lo malo que está sucediendo en tu vida, puedes decirte que no eres capaz, que no estás dispuesto a hacer esto o aquello...

Consejos para mantenerte motivado


O puedes tragarte todo eso y hacer algo que no esté en tu perfecto plan, ese plan que diseñaste en tu cabeza y según el cual las cosas deben pasar de cierta manera. Abandona esas ilusiones, deja de esperar a que las cosas sucedan como esperan que sucedan. ¡Haz que pasen!

Si la gente supiera lo duro que tuve que trabajar para ganar mi maestría, no parecería todo tan maravilloso.
Miguel Ángel.

Te lamentas por tus malos hábitos pero no te aseguras en lo más mínimo de erradicarlos. Te acostumbraste a quejarte porque de alguna manera eso te hace sentir bien, pero siempre te detienes en la queja. Eres un simple quejica que no está dispuesto a incomodarse para cambiar su vida.

Deseas dormir y no despertar nunca. Dormir y despertar en un mundo completamente diferente, en una mente diferente. En un cuerpo diferente. Sientes que en cualquier momento perderás la conciencia, que estás cayendo y si todo se quedara quieto te estrellarías contra un muro inamovible. De alguna forma, quieres ser aplastado, quieres caerte y estrellarte.

Quieres experimentar un dolor tan fuerte que te despierte de ese sopor, de esa modorra, de ese adormecimiento que te impide actuar adecuadamente.

Te limitas a contemplar tu vida como si fueras un espectador, como si todo "te sucediera" sin que puedas hacer nada al respecto. Vives en un estado de alienación, ajeno a ti mismo. Después de todo así es más fácil porque siempre tendrás el rol de víctima.

Inhalas dolor y sufrimiento, exhalas dolor e ira. Lloras y te lamentas, cierras los puños y gritas en medio de tu soledad, como si quisieras aplastar tu desgracia entre las manos, como si quisieras ahogarla, reprimirla, eliminarla.

El universo no va a estar atento a tus demandas. La ley de la atracción no funciona sin la acción. Así que no esperes que algo suceda y lo cambie todo. Aunque ese fuera el caso, qué triste tener que esperar que la vida te lo resuelva todo y que tú simplemente tengas que aguantar la tempestad, llorando y escondido.


tu cambio es ahora

Referencias

Michelangelo Buonarroti: Frases y citas célebres.


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