Cómo lograr mis metas

Uno de los aspectos más importantes que debemos cultivar en nuestra personalidad es la persistencia. Ser persistente, desde mi punto de vista, es más importante que tener talento o habilidad. En numerosas ocasiones he descubierto que los personajes que más admiración me despiertan, lograron sus hazañas basándose en un esfuerzo concentrado e incesante, más que en sus capacidades excepcionales o en los dones físicos o intelectuales que siempre tuvieron. A veces los ganadores no son los mejores sino los que nunca se rindieron, los que perseveraron hasta el final.

No rendirse ante los obstáculos y seguir trabajando con el mismo nivel de energía es el ingrediente principal para que logres cualquier cosa que te propongas. Si quieres obtener cualquier tipo de mejora en tu vida, necesitarás ser persistente. Sin persistencia no hay triunfo. Cualquier cosa que valga la pena conseguir en tu vida, te va a costar, vas a tener que sacrificarte y vas a tener que esforzarte mucho.

Probablemente si estás leyendo esto es porque ya has intentado seguir trabajando por tu mejora personal, pero quizás hayas descubierto que por más que te esfuerces por algo, pareces no conseguir aquello que tanto anhelas. Entonces te preguntarás por qué los resultados no aparecen y por qué, a pesar de que le pones todo el empeño, no logras alcanzar lo que deseas. Momentos como esos son los más indicados para que revises si estás fallando al hacer una de estas tres cosas:

1. Trabajar duro
2. Trabajar constantemente
3. Trabajar con enfoque

Frases Motivacionales


A primera vista, seguramente pienses que esto no es algo nuevo. Pues tienes razón. Al fin y al cabo, es algo que todo el mundo te aconseja de alguna u otra manera. Las personas exitosas, los motivadores y los atletas no se cansan de repetir lo mismo. Pero ¿te has preguntado por qué todos dicen lo mismo? Deben tener muy buenas razones, ¿no crees? Bien, pues examinemos entonces realmente lo que significan esas ideas tan desgastadas y tan cliché respecto al éxito en la vida.

Lo primero que debes entender es que las cosas que valen la pena son precisamente tan valiosas porque requieren mucho tiempo y mucha energía. Entonces, si estás buscando algo valioso, no esperes que vaya a ser fácil encontrarlo. Quítate esa idea de la cabeza ante de que decidas ir detrás de tus sueños más importantes. No va a ser fácil, te vas a cansar, te vas a desgastar, vas a tener que sacrificar muchas cosas y es posible que, aunque disfrutes mucho, también sufrirás mucho. ¡Pero está bien! La recompensa será diez veces más grande que todo el trabajo que le hayas dedicado.

Sin embargo, para llegar hasta allá tienes que cumplir los tres requisitos que te mencioné anteriormente. Echemos un vistazo a cada uno.

1. Trabajar duro. Es la expresión más común en los motivadores, conferencistas, atletas y personas de éxito. Así que asegúrate de que verdaderamente la entiendas. Debe existir una muy buena razón para que todos digan lo mismo. Por supuesto, no existe una definición clara de lo que significa trabajar duro, vas a tener que construirla tú mismo; ya que dependerá de tus habilidades y destrezas actuales y el tipo específico de desafío al que te vas a enfrentar. Para saber si estás trabajando duro, fíjate si el reto que tienes delante es desafiante para ti. Si tienes que dar lo mejor de ti para lograr cumplirlo, estás trabajando duro; si es muy fácil, te aburrirás enseguida y no lograrás nada. Pero ten cuidado, si el reto es extremadamente difícil, te estarás agotando y no estarás avanzando. Encuentra el punto medio.

Debes que tener claro que tu idea actual de trabajo duro no es necesariamente la más acertada. Usualmente, las personas exitosas hablan de trabajo duro en retrospectiva, es decir, cuando se sientan a reflexionar sobre todas las cosas que tuvieron que hacer para lograr sus objetivos. En esa medida, sería más conveniente para ti que te concentraras en lo que debes hacer para alcanzar tu meta, no te pongas a pensar si es muy duro o muy suave. Simplemente traza un plan de trabajo y dedícale a mayor cantidad de energía a tu proyecto. Trabaja cada día de manera que cuando mires atrás puedas decir “Di lo mejor de mí y gasté hasta la última gota de energía que tuve”.

Ideas para Motivarse
2. Trabajar constantemente. Sin importar qué tan duro trabajes por lograr aquello que tanto quieres, tus esfuerzos se verán desgastados si no lo haces de manera constante. Puedes dar lo mejor de ti un día o una semana, puedes sacrificar tu sueño y tu alimentación, puedes desgastarte hasta el extremo, pero si tu propósito requiere que trabajes un mes o un año entero, y no solamente una semana de trabajo sobrehumano, habrás perdido tu tiempo y tu valiosa energía. Además, perderás motivación y te desgastarás psicológicamente. Así, la próxima vez que lo vuelvas a intentar, vas a arrastrar contigo ese fracaso previo.

Sencillamente, no perseveraste lo suficiente. Las cosas toman tiempo y no se logran de la noche a la mañana. Debes tener siempre presente que el progreso, aunque sea lento, siempre es progreso. No te enfoques en la velocidad de tu cambio ni qué tan evidente es para ti y todo el mundo que estás alcanzando algo que te propusiste. Esas son pésimas formas de medir tu nivel de éxito o fracaso. Y son pésimas, entre muchas otras, porque nadie sabe -a veces ni siquiera tú mismo- cómo se van a dar los resultados.

Tampoco te compares con los demás, siempre alguien logrará hacer cosas más rápido que tú, pero también habrá personas a las que les costará más tiempo o energía que a ti. Y si tanto te gusta comparar, pues sé justo y compara bien. Compara el contexto, las habilidades, la disponibilidad de tiempo y de recursos de los demás (entre muchas otras cosas) y sólo entonces atrévete a sufrir las consecuencias de compararte con otros. En cualquier caso, la única comparación que te recomiendo es aquella que haces contigo mismo: ¿Soy mejor qué ayer? ¿Soy más fuerte, más rápido y más persistente que antes?

El trabajo duro por sí solo no te garantizará el éxito, tienes que trabajar lo más duro que puedas pero también tienes que ser constante, tienes que hacerlo seguido; sin importar si estás cansado o aburrido o no tienes ganas. Piensa en la recompensa y haz el trabajo correspondiente. Cualquier tipo de progreso, pequeño, lento, torpe, difícil, demorado, etc., aún es progreso, así que no te desanimes.

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Y cuando te digo esto, también aplica para la constancia. La constancia es una de las virtudes más difíciles de lograr. Todos somos constantes en alguna medida, y lo somos en cosas distintas; así que no te decepciones diciéndote a ti mismo que no eres constante. Estoy seguro que eres constante para hacer algo que los demás no harían con tanta regularidad como tú, así sea jugar videojuegos todos los días o salir todos los domingos a montar bicicleta. Ahora, lo que tienes que hacer es aplicar esa disciplina al reto que quieres superar. Para ser constantes respecto a aquello que tanto queremos, debemos aceptar que adquirir esa constancia es también un proceso que requiere perseverancia, que vamos a tener muchas dificultades y que no será fácil, especialmente durante las primeras etapas. No des la constancia por sentado, es algo que también tienes que lograr con mucho esfuerzo.

Por estas razones, no decaigas cuando notes que estás siendo demasiado caótico, que trabajas por tus metas un día, luego a los tres días, luego al día siguiente y luego después de una semana. Piensa que estás construyendo tu constancia. No es algo que aparecerá en un abrir y cerrar de ojos, pero ningún esfuerzo será en vano. Siempre aprenderás de tus errores y la experiencia, especialmente el fracaso, te enseñará cosas fundamentales para tu proceso de transformación. Por ejemplo, te ayudará a redefinir tus métodos y tu forma de abordar tus desafíos. Incluso, tal vez sea necesario que replantees, así sea sutilmente, tus propósitos, pero si eres persistente serás una versión mejorada de ti mismo, a cada paso, con una fuerza que sólo puede incrementarse. Eso es lo bueno de los buenos desafíos, realmente nunca pierdes nada.

No te resignes cuando persigas tus objetivos. No renuncies a tus sueños, porque serán lo que te harán sentir que tu vida merece ser vivida, tus sueños son el combustible que alimentará tu pasión por vivir y seguir adelante, aquello que te proporcionará gran satisfacción cuando mires atrás y veas todo lo que has logrado.


Reflexiones para Motivarse
¡No intentes renunciar, consigue la mayor recompensa de tu propio sudor!

3. Trabaja con enfoque. Lo que quiero decir con esto es que trabajes inteligentemente. En muchas ocasiones, trabajamos duro y trabajamos constantemente, pero aun así no alcanzamos el éxito en nuestros proyectos. En estos casos, debemos asegurarnos de que estamos trabajando de manera inteligente. Es decir, que estamos ejecutando nuestro plan de la mejor manera, que vamos corrigiendo los errores que se van presentando, que solucionamos los inconvenientes que se nos presentan, que nuestro proyecto está bien diseñado y que se acomoda a las mejoras que se van implementando.

Lo que quiero decir con todo esto es que si trabajas de manera inteligente, usas tus energías de la manera más óptima posible, no te desgastas haciendo cosas innecesarias o dedicándole tiempo y energías a algo que te dará muy poco provecho. Por ejemplo, si vas a entrenar para una competencia de ping pong, de nada te servirá ir todos los días, durante cinco horas diarias. a jugar ping pong con tu mejor amigo. Eso es trabajo duro y trabajo constante, pero no la mejor manera de trabajar. Tienes que estudiar las técnicas y las estrategias de juego, tienes que investigar sobre los mejores ejercicios que puedes llevar a cabo para desarrollar un buen revés o un buen saque. Tienes que evaluar tus fortalezas y tus debilidades con el fin de hacerte bueno en los aspectos del juego en los que no eres tan diestro.

En fin, debes trabajar con un enfoque claro, con un diseño bien delimitado. Tienes que contemplar todas las posibilidades y ajustar tu forma de trabajar. Puede que durante un tiempo una estrategia específica te sea útil, pero luego es posible que necesites algo diferente. Esto es lo más probable, pues estás avanzando: primero te arrastras, luego caminas y finalmente corres (o vuelas, ¿por qué no?). Además, aunque a veces es más importante comenzar a trabajar y hacerlo constantemente, eventualmente tendrás que mejorar tu enfoque y arreglar aquellos puntos que están fallando.

Cómo ganar perseverancia

Asegúrate de revisar estos tres componentes interrelacionados del esfuerzo dirigido a metas y no dejes de modificar tu plan de trabajo las veces que sea necesario. Está bien experimentar e intentar distintas formas de lograr lo mismo hasta que encuentres la que más se acomode a ti. En el siguiente post te daré algunos consejos para organizar mejor tu tiempo (y por ende, tus esfuerzos) y luego te daré algunas recomendaciones adicionales para que no te rindas mientras escalas tu propia montaña del éxito. Si tienes alguna observación, duda o sugerencia; o si quieres compartir qué es lo que te parece más complicado de ser perseverante, no dudes en comunicarte conmigo a través de la sección de comentarios.

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