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Hoy quiero traer un programa de televisión de Colombia en donde se aborda el coaching y algunos supuestos representantes de esta práctica en el país. Mi intención es generar una discusión acerca del tema debido a que es fundamental en el blog y se tienen muchas opiniones al respecto.

Coaching en Colombia: ¿qué hay detrás de estos talleres? - Séptimo Día

Estas personas aseguran haber sido estafadas y engañadas por supuestos líderes de grupo de crecimiento personal y espiritual. Lejos de superar situaciones emocionales, los llevaron a profundas depresiones y daños psicológicos. ¿Qué dicen los expertos?


Séptimo Día es un programa periodístico realizado por Caracol Televisión, presentado por Manuel Teodoro y María Lucía Fernández y transmitido los domingos a las 9 p.m por la señal abierta de televisión en Colombia.

Encuentra más información en http://septimodia.co


Mis consideraciones sobre el programa de televisión


El programa de televisión es un programa testimonial, no tiene carácter de documental ni realmente se trata de una investigación juiciosa y concienzuda. Aunque los entrevistadores y presentadores traten de mantener una posición imparcial respecto a la denuncia que reciben de varios consumidores, el formato del programa y la presentación está diseñada para generar debate, para generar opinión y conseguir mayor audiencia, y esto a veces consigue generando polémica y omitiendo información.

En esta medida, inclinan la historia hacia un extremo de la situación, porque eso incita la discusión. Al polarizar las opiniones, se consigue que las personas se dividan en falsas dicotomías o dilemas y reduzcan el mundo complejo a dos o tres opciones únicamente. En este caso, no se entrevistaron a usuarios de programas "exitosos" de coaching, a usuarios que consideraban exitosos esos programas que se mencionan de manera específicamente y mucho menos establecieron seriamente una definición clara de lo que significa el coaching y lo que no.

De hecho, no distinguen claramente entre la psicología y el coaching y simplemente establecen 2 o 3 criterios de lo que es buen coaching, aunque de manera contundente especifican en un momento del programa que dado que están trabajando con las emociones de las personas, los únicos competentes para hacerlo son los profesionales de la salud, no los abogados, empresarios, periodistas o cualquier persona que decida hacer uno o dos cursos de coaching, a pesar de que estos estén certificados internacionalmente.

En este sentido, la discusión es superficial y anecdótica. Pero puede llegar a ser más profunda al hacernos preguntarnos cosas como las siguientes:

- ¿Qué sentido tendría estudiar 5 años o más para ser un psicólogo si ser coach puede tomarme menos de 1 año en algunos casos y me permite hacer virtualmente lo mismo, incluso devengando más dinero?

- ¿Qué opinan los coaches de los psicólogos y viceversa? Si un coach también trabaja con las emociones y supuestamente está avalado internacionalmente, ¿qué tipo de entrenamiento y formación recibe un coach para ser acreditado?

- ¿Por qué no hace falta ser un psicólogo para trabajar con los temas que abordan los coaches?

En conclusión, no olvidemos que es un programa de televisión de uno de los medios de comunicación más relevantes en el país. Como canal de televisión, necesita transmitir programas que generen audiencia y para ello deben despertar emociones en su público. Usualmente, generar emociones como la indignación y la ira hace que el juicio se vea comprometido y las personas no puedan pensar con claridad.

El programa hace afirmaciones sin fundamento (daños psicológicos y profundas depresiones) y no ofrece información objetiva, sino que tiene una meta definida desde el principio, cayendo en el mismo error que pretenden criticar. No obstante, lo que denuncia es mucho más importante y merece ser debatido.



Los medios de comunicación son una maquinaria que está permeada por intereses políticos, económicos y de control social.

Consideraciones en cuanto al coaching

En cuanto al coaching en general, tengo algunas observaciones que me parecen fundamentales para la discusión:

1. El carácter económico.

El valor de estos cursos suele ser bastante alto y suele estar divido en ciertos niveles, con un incremento progresivo del valor en cada uno de los niveles.

Ahora bien, imagina que consultas un psicólogo y al cabo de unas sesiones te dice que el valor de tu terapia o consulta será duplicado porque ya te has graduado y has pasado al siguiente nivel; que ahora eres una mejor persona, eres más consciente de tus dificultades y que has logrado avances importantes. Por esta sencilla razón, te cobra más.

Además, te hostiga para que pagues las siguientes terapias y te convence de que para terminar exitosamente tu proceso debes hacerle conocer a los demás las maravillas de la terapia psicológica y por tanto debes persuadir a 3 personas a que tomen terapia con él.

- ¿Esto tendría sentido para ti?
- ¿La comparación es razonable? ¿Por qué?
- ¿Esto lo haría un profesional de la salud mental?

2. El carácter social

Usualmente el coaching está dirigido a personas de cierto rango socioeconómico. Con la intención de sacar ventaja del sufrimiento de las personas, algunos programas dudosos de coaching utilizan métodos dudosos en sus talleres para aprovecharse económica y emocionalmente de sus clientes.

¿Crees que tiene alguna relación el hecho de que los clientes principales del coaching sean de clase media-alta o que no tiene nada que ver que esos programas no estén dirigidos a personas de bajos recursos?

3. El carácter psicológico.

Las personas que toman cursos de coaching suelen tienen ciertas características a nivel psicológico. Probablemente son personas que tienen un gran malestar emocional debido a dificultades significativas en una o varias áreas de su vida.

Estas problemáticas pueden estar relacionadas con el trabajo, la familia, la pareja, la salud o cualquier otra faceta de su vida en la que se han intentado soluciones ineficaces. Entonces, son personas que experimentan emociones como la frustración, la rabia, la tristeza, el desánimo y la desmotivación y que buscan una solución a sus dificultades.

Entonces encuentran programas que les prometen una solución efectiva, sencilla y relativamente de bajo costo con unos resultados maravillosos en muy poco tiempo. En otras palabras, un programa de coaching te vende la mejor solución posible, aunque en el fondo tú sepas que la solución no es tan simple o tan rápida.

Los coaches son personas altamente entrenadas y con unas capacidades excepcionales, son personas con carisma, con excelentes habilidades para hablar en público y con un encanto personal inigualable. Sin duda, son personas muy inteligentes, pero que también tienen un propósito y unos intereses particulares.

Utilizan las reglas de la persuasión a la perfección, conocen el lenguaje no verbal y la lectura en frío, dominan la psicología de masas, han estudiado la hipnosis clínica y social y han pulido durante años un discurso potente, donde cada palabra y cada gesto está diseñado para despertar ciertas emociones específicas en las personas con el fin de llevarlas por un camino previamente diseñado por ellos.

Jamás negaré que haya buenos resultados, pues de seguro los habrá; pero también habrá malos resultados porque no todas las personas funcionan de la misma manera y no tienen por qué funcionar igual. No todas las personas tienen las mismas dificultades, las mismas predisposiciones biológicas, el mismo historial de vida, el mismo temperamento o el mismo carácter. Y sin embargo, el coaching vende una ruta prestablecida para solucionar virtualmente cualquier problema de la misma manera. Esto es algo que debe hacernos pensar.

Habrá incluso resultados que se mantengan en el tiempo, pero gran parte de estos coaches no realizan un seguimiento posterior, pues no está dentro de su esquema de negocios. Igualmente, el mensaje que difunden en los talleres hace referencia a que tú eres el único responsable de tu propia felicidad, cuando realmente existen cosas que influyen en tu bienestar de manera significativa, como tu familia, el país en el que vives, las condiciones políticas y económicas de tu ciudad, tu educación, tu nivel socioeconómico, tu herencia genética. Por tanto, cada vez que cometes un error o no logras alcanzar un resultado, siempre existe la posibilidad de que no estés haciendo lo suficiente, que no eres paciente, que no te esfuerzas como debes, que no trabajas duro, que te estás victimizando, que aún te falta desplegar todo tu potencial.

Los ejercicios de coaching están planteados para despertar emociones fuertes con el fin que sesgar la forma en la que piensas en ese momento. Cuando sientes emociones intensas que no has aceptado o que no sabes manejar, tienes a ser más reactivo, a ignorar información importante en ese momento y a pensar de manera general o exagerada. Una vez entras en esta atmósfera emocional, estarás más receptivo a cierto tipo de información, como considerar que un problema que has tenido gran parte de tu vida va a ser resuelto en cuestión de horas o incluso de minutos; o que la solución a un problema complejo es tan sencilla como emitir un rugido o un grito.

Usualmente, los ejercicios que despiertan la emocionalidad sirven a corto plazo y en muchas ocasiones nos permiten conectarnos con el sufrimiento, nos permiten vivirlo, aceptarlo y afrontarlo, reconociendo que existe y que tiene un sentido y una razón de ser, aunque a veces está razón no sea válida o sana. Los ejercicios son llamativos y usualmente involucran conceptos fáciles de entender, ya que simplifican una realidad demasiado compleja en algo más sencillo y maleable. Pueden reducir la personalidad, el carácter o el temperamento de una persona a dos tipos únicamente, pueden hacerte pensar que sólo existen 4 tipos en los que algo funciona o que sólo existen 5 pasos para alcanzar algo tan complejo como el éxito (que en muchos casos se define como una meta con estándares económicos socialmente valorados e impuestos por una cultura capitalista centrada en el individuo).






Te etiquetan como fracasado, te dicen que la actitud lo es todo, te venden la idea de que puedes lograrlo todo en la vida, que lo que te falta es voluntad, te convencen de que no has logrado lo que quieres en la vida porque no eres recursivo, porque no eres ingenioso o porque simplemente no trabajas duro; pero jamás te preguntas como la gran mayoría de ellos están triunfando en la vida: diciéndole a los demás lo que no están haciendo bien.

Una estrategia que suele usarse con mucha frecuencia es generalizar un resultado particular y simple a una situación más grande y compleja -algo que también sucede en la psicología-. Así, si pienso que fui capaz de enfrentar un miedo a bailar enfrente de cientos de personas voy a poder enfrentar cualquier miedo, o que todos los miedos se enfrentan de la misma manera, o que enfrentar un miedo que me es impuesto me va a ayudar a enfrentar uno que no puedo anticipar.


Siempre admiro y privilegio el pensamiento crítico, incluso el que va dirigido a los psicólogos y a la psicología, porque tengo la firme convicción de que es importante cuestionar todo lo que recibimos, especialmente si la fuente es dudosa o tiene unos intereses particulares.

Pregúntate cuál es el interés de un programa de televisión al transmitir un show, pregúntate cuál es la intención de un programa de coaching en establecer niveles cada vez más costosos, en realizar talleres en jornadas extenuantes y agotadoras a nivel físico y emocional, pregúntate por qué las actividades están diseñadas de cierta manera, pregúntate por el orden de las actividades y por la fluctuación emocional que generan en ti para conseguir un propósito.

Cada aspecto de los ejercicios grupales está pensado de manera cuidadosa. El ambiente, la iluminación, la emocionalidad, la presión de grupo, la conformidad y la facilitación social, los vínculos afectivos, la experticia y habilidad de los coaches, las dificultades personales, la construcción de expectativas y la idea de que se está cerca del cambio definitivo, los horarios extremos, el cansancio, las reglas y normas específicas, la euforia, el llanto, la simplificación de problemas complejos, las historias de personas que han conseguido lo imposible, el condicionamiento y la repetición exagerada de frases y lemas hasta que se interiorizan y se convierten en verdades incuestionables, la idea de que la cura está en "sanar" y desahogarse sin importar cómo se haga, la dependencia emocional o la dependencia a programas, libros, talleres y miles de productos para afrontar cualquier dificultad en la vida,

Como dice el psicólogo entrevistado en el programa, pregúntate si no te están vendiendo la cura pero también la enfermedad, pregúntate si son coherentes cuando te dicen que su programa definitivamente te ayudará a ser una mejor persona pero cuando no funciona te dicen que no es para todo el mundo o que "es un proceso para todos pero no todos son para el proceso". Pregúntate por qué al parecer no verás resultados si no te gradúas y si eso se compara o no con la idea de que puedes estudiar 8 semestres de una carrera pero si no te gradúas no aprendiste absolutamente nada en esos 4 años (una cosa es tener conocimientos y otra es terminar un programa).

Pregúntate también por qué un programa de coaching no es un lavado de cerebro pero todos sus participantes exitosos hablan y escriben de la misma manera, usan los mismos términos y los mismos argumentos, simplifican la realidad de la misma forma y atacan o se defienden de los escépticos con razones idénticas. Si fueras a un profesional de la salud mental, tal vez no difundirías que eres #Orgullosamentepacientedepsiquiatría u #Orgullosamentepacientedepsicología, porque un trabajo profesional no te genera identidad con quien te prestó un servicio, sino que te facilita herramientas sin tener que identificarte con quien te las dió.

Ahora bien, al tratar de discutir un tema en ocasiones asumimos erróneamente que todos estamos entendiendo lo mismo cuando hablamos de transformación, de crecimiento personal, de éxito, de bienestar. Para algunas personas transformarse puede significar simplemente verse enfrentado a un conflicto y resolverlo, aunque la solución no sea la apropiada, sea exagerada o haya exigido un precio demasiado alto; o también puede significar que veo el mismo problema de manera diferente: tal vez antes lo veía como culpa de otros y ahora lo veo como culpa mía, por ejemplo.

En este sentido, establecer una discusión sobre un mismo tema no es tan fácil como parece. Igualmente, existen numerosos sesgos cognitivos, emociones y sentimientos que pueden filtrar la forma en la que vemos las cosas. Por ejemplo, puedo llegar a pensar que un programa de coaching me sirvió porque pagué una gran suma para que así fuera y entonces prefiero convencerme de que funcionó porque de lo contrario me vería enfrentado a la idea de que fui estafado, que no logré sacarle provecho o que lamentablemente no tuvo efecto en mí. Por esta razón, antes que reconocer que fui estafado y someterme al escrutinio y a la crítica social (incluso si nadie sabe que yo fui cliente de un programa de estos), prefiero mencionar que hizo maravillas en mí, y encontraré razones por las que así fue.


Como mi intención no es dicotomizar, puesto que la realidad siempre es más compleja que el blanco y el negro, reconozco que existen miles de personas en el mundo que siente que han adquirido herramientas valiosas para su vida, y yo no soy quién para invalidar esa experiencia personal.

Por supuesto, a pesar de las técnicas y metodologías empleadas, puedo entender que algunas personas experimenten un cambio en sus vidas, incluso uno radical; pero no puedo defender la idea de que todas deben experimentarlo en el mismo nivel y de la misma forma, y tampoco puedo defender la idea de que si no lograste unos resultados es culpa tuya.

A un tiempo, reconozco que existen organizaciones muy serias en las que se hace un trabajo metódico y cuidadoso, y que aportan a la comunidad y a las personas; reconozco que algunos de estos programas pueden ser honestos y aclarar de manera específica que no se trata de un proceso terapéutico, ni de resultados garantizados, ni de fórmulas para alcanzar el éxito, sino de una oportunidad para ver las cosas de manera diferente.

Gran parte del blog se deriva del coaching, pero también gran parte de la psicología. Y así como puedo defender la psicología, la que se practica con profesionalismo y con ética, sé que existen psicólogos sin escrúpulos que ejercen su profesión de manera irresponsable. Tener una certificación o un diploma no te exime de eso. La estafa y el adoctrinamiento servil no son propios del coaching, porque también hay estafadores que son psicólogos o profesionales de la salud mental, de la misma manera que hay periodistas y comunicadores sociales que se venden a los intereses de un sistema o un empleador.

No puedo generalizar mis críticas a todos los programas de coaching, y aunque he experimentado por lo menos 3 versiones diferentes de coaching, no tengo el conocimiento veraz y de primera mano para dictaminar si todos son malos o no, tan sólo invito a pensar de manera crítica y sin tener que identificarme con un grupo que piensa y siente igual que yo.

El coaching usa conocimientos de muchas disciplinas, incluyendo la psicología y la neurociencia; y en algunos casos fundamentan muy bien su intervención a partir de estos conocimientos conociendo los límites a los que pueden llegar y sin pretender resultados que no pueden garantizar. En otros aspectos, simplemente se limitan a citar autores y nombrar conceptos de manera simplista y errónea.

El coaching no puede pretender tener competencias para la intervención y como bien se menciona en el programa, si no tienen aval del ministerio de salud ni del ministerio de educación, significa que no se ciñen a ciertas regulaciones ni trabajan bajo evidencia científica, lo cual no quiere decir que no tengan aciertos, pero eso tampoco significa necesariamente que estén siendo responsables si pretenden hacer algo para lo que no tienen los conocimientos o las destrezas.


Ahora bien, los invito a discutir teniendo en cuenta algunas sugerencias para argumentar de manera lógica, responsable y fundamentada.


1. Ad hominem. No atacarás a la persona, sino al argumento.

Si a una persona le sirvió el programa de coaching, esto no significa necesariamente que esta persona sea ingenua, crédula o se haya dejado lavar el cerebro.

Si a una persona NO le sirvió el programa de coaching, esto no significa necesariamente que esta persona sea una víctima, ignorante o incapaz de hacer buen uso del programa.

Si presuntamente el presentador del programa participó de un curso de coaching, esto no invalida la denuncia.

2. Hombre de paja. No malinterpretarás o exagerarás el argumento de una persona para debilitar su postura.

3. Generalización apresurada o secundum quid. No tomarás una pequeña parte para representar el todo.

El testimonio de unas personas no da cuenta de la efectividad ni la inefectividad del coaching. No tenemos garantía del porcentaje de éxito ni sabemos cuántas personas están guardando silencio.

Tampoco podemos generalizar que todos los tipos de coaching son como los expuestos en el programa.

4. Petitio principii. No intentarás demostrar una proposición suponiendo que una de sus premisas es cierta.

5. Post hoc ergo procter hoc. No asegurarás que algo es la causa simplemente porque ocurrió antes.

6. Falso Dilema. No reducirás una discusión sólo a dos posibilidades.

No podemos afirmar que sólo existen dos posibilidades: O el coaching es una estafa, o no lo es. O sirve, o no sirve.

7. Ad ignorantiam. No afirmarás que por la ignorancia de una persona, una afirmación ha de ser verdadera o falsa.

Yo puedo tener un argumento muy robusto a pesar de no conocer detalladamente lo que estoy discutiendo.

8. Onus probandi. No dejarás caer la carga de la prueba sobre aquel que está cuestionando una afirmación.

El hecho de que no haya probado el coaching no me exime de criticarlo, estudiarlo, conocerlo o cuestionarlo. Por ejemplo, si no he vivido en Francia, no significa que no pueda formarme una opinión de este país u opinar al respecto.

9. Non sequitur. No asumirás qué "esto" sigue "aquello" cuando no existe conexión lógica alguna.

No puedo afirmar que el coaching no funciona porque no es psicológico o profesional.

10. Argumento ad populum. No asumirás qué una afirmación por ser popular debe ser cierta.

No puedo asumir que como la mayoría de comentarios defienden el coaching, tienen razón.









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